miércoles, 20 de abril de 2016

EL PUENTE IMAGINARIO.





Fotos Jesús Cidoncha:
Video:

Asistentes: Juan, Capilla, Pancho, Paco, Jesús, José Luis Barroso, David Barroso, Jorge, Santi, José Noca, Javi Foz, Javi Camacho, Diego Nieto, Antonio Indias, Alfonso, y un servidor.
Kilómetros: alrededor de 55 km.
Domingo 17 de abril, me levante la verdad, un poco tarde, para la hora que a mí me hubiera gustado, pongo en la guasap de grupo que llegare un poco tarde, desayuno deprisa, cojo los trastos, y me encamino para la plaza. Llego y me encuentro a Jorge y Santi que se han unido al grupo, ya que habían estado ausentes por una neumonía y por una operación de hernia respectivamente. Bueno, bienvenido de nuevo al grupo, pero sin embargo, falta mucha gente de los acostumbrados: unos con la bici de carretera, otros han cambiado la bici por los pies y están de senderismo, otros camino de Guadalupe con las perrigalgas. El caso, que somos 16 perris, decidimos ir al puente Serapio y así encontrarnos con los senderistas.

Emprendemos la marcha sin más demora, hablando de nuestras cosas, en un principio el cielo estaba despejado pero a medida que nos acercábamos al Sajonia, se empezaba a nublar un poco por la zona del rio Aljucén. Seguimos hasta la carretera del canal y giramos a la derecha dirección cuadradillo, vemos que el camino está un poco fuerte, después de las lluvias del día anterior. Subimos la cuesta que lleva dicho nombre a la velocidad que a cada uno le daba la gana, en la cima estaba Javi Camacho haciéndonos las respectivas fotos, hoy el sería el fotógrafo, junto con Jesús que era el cámara, gracias chicos. 

Allí esperamos a los que venían un poco rezagados, descansamos y alguno ya se empezó a quitar ropa, por que el cuadradillo calienta. Emprendemos el descenso y continuamos hasta el entalle, allí nos volvemos a reunir, cogemos el camino de la derecha que lleva a Almoharin.

Iniciamos la subida de la cuesta hasta la cima y en la cancela de Castillejo de Arriba, esperamos a los demás, es aquí en donde unos compañeros hacen referencia a la “sustancia” llamada “cr7”, bueno no se que será eso ¿será acaso un estimulante?. Comenzamos de nuevo la marcha y vamos bajando a gran velocidad hasta el inicio de la cuesta de la infernal, esperamos a lo más rezagados, seguimos recto el camino, mas adelante giramos a la izquierda vamos subiendo ya que este camino tienen una ligera pendiente y una vez arriba paramos para esperar al pelotón. Todos observamos que el compañero Alfonso está muy hablador hoy, ¿Será por la sustancia cr7?




El caso que continuamos y cogemos el camino de la variante de la variante (mas variante), más adelante este camino estaba gradeado lo que tuvimos que afinar en precaución por si el perrigalgo va al suelo - ¿a caso no sabe el dueño de la tierra, que nosotros pasamos por ahí?- seguimos adelante y nos reagrupamos, pero continuamos inmediatamente a causa de un ataque de abejas arrecias de frio.




Continuamos y advertimos, que por el camino por el qué vamos, los senderistas no han pasado, por lo que vendrán en sentido contrario. Hay que mencionar que esta zona es digna de admiración, por la belleza que encierran estos parajes, es sin duda alguna, unos de los lugares preferidos para mí. Llegamos a la encina o al alcornocal que hay a la vera del camino y paramos para comer, Jesús nos avisa que a su padre se le ha partido la cadena y que Javi Camacho, haciendo las veces de mecánico, está con él, por lo que varios de los perris Capilla, Pancho, Javi Foz, Jesús y yo decidimos bajar al rio para ver el puente Serapio, al rato se unos une Paco y Javi Camacho, que ya han resuelto lo de la cadena. Después de subir y bajar, de pelear con las jaras, la maleza espesa que íbamos sorteando, los pinchos, las piedras y que algunos de los compañeros llevaban las canillas al aire y las tenían como si se hubieran flagelado, desistimos de llegar al puto puente, y monte “pa rriba” hasta llegar al camino (a nosotros no tenéis que apuntar 10 km más por nuestra odisea fallida).


Una vez arriba en el camino, vemos que la mitad de los compañeros ha emprendido la marcha debido a nuestra tardanza, por lo que quedamos once perrigalgos. 



Terminamos de comer y nos hacemos la foto de rigor, emprendemos la marcha y al instante nos tropezamos con los senderistas que venían en sentido contrario a nosotros, charlamos con ellos y nos hacemos todos la foto familiar. Ellos también van a ver el puente Serapio, a ver si tienen más suerte que nosotros.


Continuamos nuestro camino, bueno si se puede decir camino, porque estaba todo gradeado, mas adelante pasamos por la cuesta de la cochina pero la decimos adiós muy a pesar nuestro. Paco me comenta que este año es bisiesto y es año de mala suerte, yo le comento que no es para tanto y él me cuenta que en estos años, las “jabas” salen con lo negro hacia abajo y que los años normales al revés, cuidado lo que sabe este hombre.



Llegamos de nuevo, al camino de la variante de la… atravesamos una cancela y ponemos rumbo a la finca de los castillejos reunidos, una vez llegados a esta finca, decidimos girar a la derecha dirección al entalle, en la bajada de este camino y como que hay, más cabrones que perros descalzos, Paco pasa a gran velocidad por un charco poniendo perdidos a Javi Foz y Alfonso, que si no estaban ya guarreaos por el camino, ahora estaban más. Pero lo que no sabía el amigo Paco, es que donde las dan las toman y Javi Foz le pago con la misma moneda. Llegamos a la cima del cuadradillo, bajamos a toda velocidad, seguimos a toda velocidad por el camino, que yo no sé porque no ponemos a correr como si en el canal nos esperaran un rebaño de tías con las bragas en la mano.



Los caminos muy pesados por el agua caída, mas charcos que en todo el invierno junto, buena compañía, paisajes preciosos, no llovió, sustancia cr7 desconocida, no vi el puto puente, he aprendido algo más sobre las “jabas”, en fin una ruta muy divertida, hasta otra gente.
Crónica José Andrés

sábado, 16 de abril de 2016

EN ESTA OCASIÓN, EL AGUA NO AMEDRENTÓ AL PERRIGALGO ASISTENTES







Km: 45
Domingo, 10 de abril de 2016
Teniendo en cuenta la altura de película a la que nos encontramos y sin visos de crónica a la vista, con el fin de que esta semana no quedemos huérfanos de relato, emulando a David Liviano, me voy a marcar un doblete de crónicas, sin que sirva de precedente.
La mañana pinta muy nublada, con tintes de que el agua nos espera a la vuelta de la esquina, sin embargo, si la semana pasada no me amilané, esta vez no va a ser menos. En esta ocasión, cuando llego a la plaza, me encuentro un gran número de perrigalgos dispuestos a dar pedales contra viento y marea. José Luis anda por allí mirando los traseros de unos y otros (yo fui uno de los agraciados), pues parece ser, la badana de su culote cubre sólo una parte del lugar de su cuerpo donde la espalda pierde su digno nombre, léase “culo”, lo cual achaca a un defecto del traje, asunto este de la equipación que parece no haber concluido aún, y del cual ya di sobradas cuentas la semana pasada.
No parece prudente realizar una ruta larga a riesgo de que la lluvia nos sorprenda alejados del pueblo, por lo que se propone realizar algo corto, lo que conllevará que lo que venga de menos en trayecto, irá demás en intensidad. Cuando nos disponemos a salir, caen las primeras gotitas, y ya a la altura de los pisos, algunos nos detenemos para ponernos los chubasqueros. Si en ocho años que llevamos saliendo semana, tras semana, nos habrá llovidos tantos domingos como dedos tiene una mano, este año el agua se está cebando con nosotros. Ante la persistencia, se decide reagruparse en el Sajonia para tomar una decisión. 

Como el perrigalgo es obstinado, por regla general, una vez en el tajo no se amedrenta, por lo que el empuje de unos cuantos arrastra al resto y la ruta sigue su curso, salvo Lalo, que ha considerado más prudente la vuelta a casa.
Al igual que la semana pasada, subiremos el Borril, tras haber pasado previamente por el Confesionario. Bajamos la cuesta de las Mezquitas, pero tomando la variante que nos enseñó Pedro Carraco hasta el arroyo Fresneda.




 En uno de los descensos, me llama la atención cómo el temerario Chino va sorteando perris de izquierda a derecha, recordándome esas pelis americanas de persecución de coches. Ya en el arroyo, decidimos subir hasta la vieja casa de las Mezquitas, lugar en el que pararemos a avituallar. Comienza a llover con fuerza y decidimos resguardarnos en la cuadra, cuya cubierta se encuentra vencida, y a más de uno no le ofrece muchas garantías. Hecha la foto, a pesar de que continúa cayendo algo de agua, decidimos reanudar la marcha, dirección Valdelayegua. 



En el cortijo del Castillejo, como vamos bien de tiempo, se decide continuar por la cuesta de Pedro Cuesta, hasta el camino de los Castillejos Reunidos. Antonio Indias, no es de la misma opinión y se vuelve por el Entalle. 


Cuando vamos a inicia la bajada dirección Cuadradillo, alguien avisa a Javi Parejo de que su rueda pierde líquido. Nuevo pinchazo de una rueda con tubeless y van ya unos pocos. Ello motiva que Diego Parejo, el hermanísimo del damnificado, realice una adaptación libre aquella pegadiza canción veraniega de los noventa, “Sopa de Caracol”, interpretada por la Banda Blanca, con el cachondeo que ello conlleva.


De Cuadradillo al pueblo todo sigue su curso normal, con el habitual desfogue del tramo hasta la pista del canal, y ya en Santa Amalia, a por ese ratito de relax en C´a Moni que también siente en buena compañía.
A diferencia de CR7, a mí no me motivan los hattricks, así que para la semana que viene que vaya saliendo nuevo cronista.
Sin más tele que cortar, hasta la próxima.
Crónica Juan Luis Capilla


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COMO NO TUVIMOS MOCHILA HICIMOS UNA CORTITA





ASISTENTES:
Javi Parejo
Diego Parejo
Tomás David
Paco Cidoncha
Juan Luis Capilla
José Luis Barroso
Oscar
Pablo
David
David Cobos
Pancho
Antonio Indias
Antonio Aparicio
Javi Camacho
José Andrés
José Noca
David Barroso
José Luis



Me dispongo a prepararme para una salida más como de costumbre los domingos y aprecio una vez asomado al patio que el día amenaza seriamente agua tal como venía pronosticándose durante toda la semana. Dicho día estaba señalado para la realización de la ruta de la mochila pero ante tal expectativa meteorológica se decidió abortar y posponer para otra fecha todavía sin definir y se pasa al plan “B” que es seguir la rutina dominguera de todo el que quiera a la 9 plaza.
Definitivamente me preparo y enfilo el camino al punto de partida junto con mi mujer que también han decidido salir por su cuenta y ya nos encontramos al personal que ha decidido pasar la mañana dando pedales en la plaza.
Después de saludos y comentarios varios se decide hacer una ruta denominada corta pero intensa debido al que el personal no quiere desviarse mucho del pueblo por lo que el tiempo hiciese durante la mañana. Este tipo de rutas la verdad que huele siempre a pegado y como decía alguno antes de salir preferían ir al puente serapio que hacer la rutita expuesta.
Una vez decidido todo enfilamos dirección Sajonia por la carretera y nada más salir del pueblo empieza a llover, momento el cual se empieza a dudar y continuar o no. Llegamos al Sajonia y nos resguardamos debajo del porche de la entrada de lo que en su día fue un restaurante de carretera y esperamos un momento a ver que pasaba.

 Deja de llover y decidimos seguir con el itinerario marcado pero el compañero Lalo decide volverse al pueblo. Cruzamos la autovía y nos adentramos en la pista del Cuadradillo para más adelante girar a la izquierda por la carretera vieja de Madrid la cual nos lleva al Confesionario.



 Reagrupamiento en dicho punto y en ese momento todo el personal empieza a desprenderse del chubasquero. Parece que el tiempo tiene pinta de darnos una tregua y no amenaza lluvia. Bajamos dirección a la cuesta del Borril la cual cada uno sube a su ritmo y manera y nos reagrupamos en la pista de las mesas del capitán. Todos juntos de nuevo giramos a la izquierda y nos disponemos a bajar por las mezquitas la cual a mitad de la bajada cogemos el camino que sigue por la derecha y hacemos el tramos que ya en su día Pedro nos enseñó y nos lleva a la alambrada del paso canadiense en el cual está el cartel informativo de que nos adentramos en el Parque Natural de Cornalvo.


 Saltamos la alambrada y pasamos dicho paso canadiense y giramos a la derecha para subir por una vereda la cual nos lleva hacia una puerta que pone finca las mezquitas. Abrimos y cerramos la puerta y seguimos para topar con la casa de dicha finca. En ese punto hacemos nuestro particular avituallamiento y momento el cual empieza de nuevo a llover con ganas. Nos introducimos en el interior de la casa para resguardarnos de la lluvia y nos hicimos la foto de rigor. Perecíamos bobillos en lata de conservas, todos apretados para que el objetivo enfocara a todos y poder salir en la foto. Dicho momento necesitó de otro intento porque el retratista dejó a alguno sin inmortalizar en dicha imagen. No se sabe si queriendo o no. De nuevo foto echa y ahora sí todo el mundo capturado.

Vuelve a dejar de llover y volvemos a las monturas dirección en busca de la pista de la finca de Valdelasyeguas. Seguimos rodando sin incidencias y nos adentramos en la finca de los Castillejos, el grupo hace reagrupamiento en la explanada donde está los almacenes de dicha finca y es ahí y viendo la hora, kilómetros y lo más importante, que el tiempo parece dejarnos rodar, alargar la ruta y seguir por la cuesta que justamente nos encontramos de frente, cuesta bautizada en su día por Pedro Cuesta.


 Empezamos a subir cada cual a su forma y enfilamos hacia abajo en dirección al tobogán de subidas y  bajadas que nos conduce a la otra pista en lo alto de la cuesta de los Castillejos. En ese punto es Javi Parejo tiene problemas con su rueda, parece que el Tubuless no hace su misión de sellar el pinchazo lo cual debemos detenernos más adelante y proceder al arreglo. Después de un rato se consigue enderezar el entuerto y proseguimos la bajada en dirección el entalle que dejamos a la derecha, continuamos dirección Cuadradillo y después enfilamos la bajada hasta la pista del Canal. Reagrupamiento y desde ahí dirección al pueblo sin incidencias que destacar. Llegada al pueblo y cada cual para su sitio, unos para su caso y otros como de costumbre a tomarse el refrigerio donde Moniato.
Sin más que contar hasta la próxima.
Crónica José Luis