miércoles, 20 de noviembre de 2013

LAS ANTENAS DE ARROYO PUSIERON EL JOCICO AL POLLO






Track ruta

http://www.endomondo.com/routes/271451572

Hacía tiempo que no tenía servicio de crónica (en mi calidad de “vaca sagrada” Javielillo dosifica mis apariciones, como Xavi en el Barcelona), así que heme aquí de nuevo para contribuir a que ésta sana costumbre  de relatar nuestras andanzas de cada ruta, que ya se ha convertido en santo y seña de la peña, no se rompa.
Como ocurre cada año, una vez pasado el verano donde la BBC (bodas, bautizos y comuniones) hace estragos, la peña cobra nuevos bríos, no solo en el número de bicicleteros que se dan cita en el Paseo cada domingo sino, además, en temas tan placenteros como reuniones periódicas esgrimiendo cualquier punto a tratar, verdadero o ficticio, o las comidas (pollos, jamones) con las mujeres y los muchachos, en las que tan bien nos lo pasamos.
Pero vayamos a nuestro propósito, que me estoy yendo por las ramas. En esta ocasión tocaba la última de las etapas anuales marcadas en el calendario: la subida a las antenas de Arroyo de San Servan, que va camino de convertirse en una de las cumbres clásicas en la terna que completan La Bola y las antenas de Montánchez.
Hasta veintitrés Perrigalgos nos juntamos para realizar la ruta. Faltan nombres asiduos como Diego, Juanma o Tite, pero la ausencia más notable es la de la “bobillería”. ¡Ni un bobillito siquiera! Y es que están todos en Salamanca de predespedida de soltero de José Miguel (¿Cuándo no es Pascua?)
La madre naturaleza dicta sentencia, y con tan solo cuatro grados de temperatura hace al personal unificar criterios tirando de equipación de invierno, pasamontañas y bragas incluidos.


Cargando las bicis, a punto estuvo de ocurrir un percance cuando alguien tira al otro lado del camión de Pablo la cinta de atarlas sin mirar, y el hierro que tiene en el extremo para engancharla, a punto está de darle en la cabeza a unos cuantos. Y como ninguno tenía el casco puesto…
En apenas quince minutos llegamos al Centro de Interpretación del Parque Natural de Cornalvo, junto a Trujillanos, donde iniciamos la marcha. Pedaleando por la vía de servicio que discurre paralela a la autovía sentimos en nuestras carnes que el invierno ya ha llegado, y seguramente ha venido para quedarse. Viendo en lontananza la sierra de las antenas, que es nuestro destino, giramos a la derecha por un camino en ascenso que discurre entre tierras de secano.



 Iniciado el posterior descenso, vemos los hitos que nos indican que transitamos por la famosa y secular Vía de la Plata, o Camino de Santiago. Vemos un tramo vallado donde se conserva un trecho de la antigua calzada romana, con un cartel indicativo.



  Cruzamos la carretera de Mirandilla y la autovía A-66, también llamada Vía de la Plata. Por una carretera bacheada y estrecha llegamos a la Presa de Proserpina, en cuyas márgenes hay varios chiringuitos acondicionados con cristales para ésta época del año. 



 Viendo las barcas de paseo varadas en la orilla, el Yanqui propone que demos una vuelta en ellas. Y es que cualquier Perrigalgo que se precie, ya trae de serie una querencia intrínseca hacia todo lo que se mueva a pedales.
Nos detenemos en la pared de piedra del pantano, donde varios carteles informan de las características de la presa. Convenimos que se trata de una importante obra de ingeniería romana, aunque decidimos (no sé con qué criterio) que en la de Cornalvo se esmeraron un poco más.


Tras posar para la foto seguimos camino por la cañada real Santa María de Araya, que nos lleva a la carretera de Esparragalejo. Vemos una torreta de antenas parecidas a las de la sierra de Arroyo, y algunos hacen bromas diciendo que ya las hemos conquistado, sin necesidad de subir.
Circulando por la carretera rememoramos cuando hicimos esta misma ruta el año pasado. Ocurrió que el día antes pillé una castaña de campeonato con mi amigo Manolo el Fontanero, y como yo solo conocía el camino me vi en el difícil trance de acudir a la cita; responsable que es uno. Y, claro, pasó lo que tenía que pasar: que pasé más que para echar los dientes y, encima, a la vuelta tuve todo el tiempo al “tío de la marra” pegado a mis espaldas.
Al poco de cruzar el río Aljucén giramos a la izquierda por una pista asfaltada. En un chalet vemos una cosechadora del pleistoceno y algo más curioso y original: una hormigonera herrumbrosa haciendo las veces de tiesto, de la que asoma una planta que bien pudiera ser un cactus, por su apariencia de hojas carnosas y con espinas.
Cuando se acaba el asfalto se produce un conato de despiste. El grupo cabecero se pasa del desvío y tengo que reconvenirles. ¡Paaapa p´atrás¡, que decía el de Cruz y Raya travestido de gitano. A falta de nuestro “caricato de cámara”, el Gran Tite, algunos (Blanco, Juanlu, Toni) se arrancan con unos chistes cortos que se difuminan entre sonrisas.


Llegamos  a la Presa de Montijo, donde nos detenemos unos minutos a reponer fuerzas con los típicos plátanos, barritas…y el último reconstituyente de moda: los jigos pasados de Almoharín, que algunos reparten a discreción. Varios cormoranes sobrevuelan el río y se zambullen en sus aguas, a la captura de peces desprevenidos.



En marcha de nuevo, pasamos por la pista asfaltada del canal de Lobón. En mi radio Rafael Farina canta Las campanas de Linares. Cuando torcemos por la pista de servicio de la autovía A-5, ya viendo acercarse nuestro objetivo, la gente se queda en silencio unos minutos; se palpa la tensión y los Perrigalgos se concentran en la difícil empresa que están a punto de acometer. Al cruzar por encima de la autovía se rompe el mutismo y alguien hace un comentario jocundo, viendo a la izquierda el afamado putiferio que responde al nombre de Las Mazas.
Llegada la hora H iniciamos la subida por una pista alquitranada hasta la casa rural Los Pocitos. A partir de ahí el camino es de tierra y discurre empinado y en zigzag durante casi tres kilómetros hasta la cima. El grupo se hace añicos y un rosario de aguerridos Perrigalgos se esfuerzan para conquistar la cumbre. Entre Pablo, Javielillo y Juanlu, como terna de cabeza, y el Triqui, como “furgón de cola”, una ringlera de ciclistas van descontando, una a una, las veintiuna curvas (como el mítico Alpe h´Huez) de que consta la ascensión. 


Me dicen que Diegui y Toni se han ido al suelo debido al mal estado del firme, con tierra y piedras sueltas. Al parecer, los hermanos Nieto cuando cae uno el otro va detrás, tal vez por simpatía. Dice Tomás David que en una ocasión se cayeron los tres hermanos, Diegui, Toni y Félix.
Ya en la cima nos tomamos un descanso, charlando de las dificultades de la ascensión; las opiniones son distintas y dispares. Miguelito el Bultino es protagonista de una acción tan aberrante como extraña: fumarse un cigarrillo pegando unas caladas tan hondas que le llegan hasta los zancajos. Él se defiende arguyendo que “en todos los oficios de para a fumar”. Es un buen chaval que hemos ganado para “la causa”, y al que yo contrataría de jockey en segundo lugar, si tuviera una cuadra de caballos de carrera; el primero siempre sería Blanquito.


Tras la preceptiva foto iniciamos el descenso con pies de plomo. Aun así, el Triqui se va al suelo, afortunadamente sin consecuencias.




 Ya de vuelta tiramos por una carretera con muchos cambios de rasante, que nos lleva a Calamonte. Cruzamos el pueblo con algunos titubeos a la hora de elegir la calle correcta. Ya en Mérida se decide coger el camino más corto. Y es que el Triqui ya sufre el castigo, y hace que nos reagrupemos a cada rato para esperarle, lo que no supone ningún desdoro, antes al contrario: se merece un monumento. Recordemos que se trata de uno de los dos abuelos de la peña (el otro es menda), que es duro como una piedra, que cuenta con la friolera de cincuenta y siete tacos… y que la pata la tiene como la tiene. Como el cazo de una Poclain, que diría Pancho.


En el capítulo de incidencias, a falta de pinchazos o averías, anotamos el “aterrizaje” de Lalo al descuidarse en una rotonda; su rueda delantera se cruzó con la trasera del Demontre y cayó a plomo como un fardo, con la fortuna de hacerlo en el mullido césped de una glorieta. Vemos  al Lolo Penena, que se muestra extrañado al vernos y al que saludamos al pasar a su lado.
Entre los regüeldos de Blanco, que más parecen de alguien que se ha comido un puchero lleno de garbanzos que de una persona de peso pluma, llegamos de nuevo a nuestro punto de partida con setenta y cinco kilómetros a las espaldas. Ya en la sede tocaba birra, refresco… y unas alas de pollo, gentileza de nuestra madrina, que nos saben a poco. Y es que traemos más hambre que el perro de un ciego y seríamos capaces de comernos a un pobre cagando.
Son las dos y media cuando el grupo se dispersa para casa, sin mostrar contrariedad por la hora. Ya se sabía que el pollo venía con jocico.
Hasta la próxima “correliebres”

Crónica de Pedro Carrasco Cuesta

sábado, 16 de noviembre de 2013

Resolución de la enésima reunión del año

Se acordaron los siguientes puntos:


Ficha Federativa
-Plazo máximo para la entrega del dinero el día 15 de diciembre, estamos pendientes del importe a entregar, en cuanto lo confirme la federación se comunicara.

Lotería
- El plazo máximo para la entrega del dinero será el 1 de Diciembre.

Amplificador y Altavoces
- Se acuerda comprar dicho aparato para eventos exclusivamente de la peña. El responsable de su guardia y custodia es Jose Luis Dorado.

Presidencia
- Se acordo por unanimidad hacer presidente VITALICIO a Domingo Pablos.

Sin más hasta la próxima reunión, que quedo algún puntillo que tratar.

martes, 12 de noviembre de 2013

Ruta de la Resaca


Como un Domingo mas, eso sí,  algo anormal después de lo visto por WhatsApp, nos juntamos en la Plaza 18 perrigalgos unos resacosos otros con mal color de cara, destemplados y otros ni se presentaron.
Una vez llegado José Luis que lo tuvo que ayudar María Jesús a salir, bajamos la Calle de lo Muertos y nos damos cuenta del destrozo que han hecho algunos, que por la noche se aburren.



 Una vez cruzado el río Burdalo, giramos a la derecha dirección “las monjas” entre risas y cachondeo comentando lo bien que lo pasamos el sábado, entre otros, gracias a tite.




Cruzamos la autovía dirección la parrilla, una vez pasada la mina, en el primer repechito se ven las primeras consecuencias del sábado, seguimos pedaleando hasta los catillejos, esta vez subimos la cuesta, que normalmente bajamos, que nos lleva a la “infernal”, que este golpe la bajamos, en ese momento, Javi revienta la rueda.


Una vez parados para arreglar la rueda aprovechamos para descansar, comer y por supuesto hacernos la foto típica de cada salida.



Segimos con la ruta dirección “cuadraillo”, pero esta vez giramos a la derecha por la cuesta de la novia, nos reagrupaos  y vamos dirección hacia el “borril” le bajamos sin consecuencias y volvemos a girar a la izquierda hasta el concesionario.




 Una vez arriba esperamos al cagane de turno, este año hay competencia para el diploma, solucionado el problema cogemos el antiguo camino real hasta la pista del “lico”, esta nos lleva a la pista del canal de Orellana y a la altura del “cuadraillo” giramos hacia el Sajonia y como no, a correr haber quien seguía a David con su nueva burra.


Ya en la Sede el personal tenía mejor cara con la cervecita y aperitivos. Nos vamos zumbando a ducharse y para el cerro de San Isidro, que Paco estaba desesperado. Y para acabr un saludo y nos vemos el próximo domingo que nos espera una buena.

Crónica Juan Nieto


Psdt: A repetir otro fin de semana estupendo, a seguir así.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Día de Convivencia "La Jamona"

Se ruega comuniquen la asistencia para poder hacer la previsión de la compra:
Asistentes
Javi
Juan Luis
Pedro Carrasco
Pablo Carrascosa
Mario
Juan  Nieto
Miguel "Bultino"
Diego Nieto
Tomás David
Paco
David Liviano
Tite
Jose Luis
Diego Parejo
Pedro Antonio
Pancho
Jorge
Ramón
José Noca

lunes, 4 de noviembre de 2013

“¡POR FÍN PAQUILLO VIÓ EL CASTILLO!”




Track  ruta

Obviamente Paquillo soy yo, porque  no había otro Francisco en la ruta dominguera con la peña cicloturista. Esto se debe a que hace un mes, fuimos a ver el Castillo de Cornalvo, ya que creo,  que soy de los pocos que no lo conocía. Entonces no fuimos capaces de llegar debido a una confusión, con el posterior refregón de Pedro Carrasco hacia algunos que no vamos a volver a mentar.
         En la plaza a las 9:00 h., como casi todos los domingos, nos disponemos a salir veintidós perrigalgos. Bajas como Andrés por culpa de su Atleti, Jorge por cosechar el arroz y caras no nuevas, que después de una larga sequía bicicletera deciden arrancar. Julio, Antonio Indias y El Yanki.


         Llegado Pedro Carrasco, decidimos ir al dichoso Castillo de Cornalvo, ya que tenemos de mano el GPS humano, que decide llevarnos por otro lado dando un rodeo y… ¡ allá que vamos!.

         Camino de Sajonia, por la carretera de Cáceres, rodando el personal muy tranquilo. Torcemos hacia Cuadradillo, ¿cómo no?, para ir entrando en calor. Una vez coronada la cuesta, un poco más adelante,  me entero que se han ido Santi y Antonio Indias para atrás. Me imagino que pretenderían hacer una ruta más tranquila.



         Dirección hacia El Entalle, nos dirigimos hacia Los Castillejos y posteriormente hacia la siguiente finca, Valdelayegua.



         Vamos rodando muy tranquilos por unas pistas húmedas sin barro, pero también sin polvo. Pasamos Valdelayegua por el margen derecho con sube-baja poco pronunciado y nos adentramos en territorio de Cornalvo desconocido para todos. Al mando de la expedición se queda Pedro.



 Al llegar a las inmediaciones del arroyo de Aljucén, nos encontramos con un grupo de ciclistas rodando en dirección contraria. Deducimos que, por los trajes, son de Trujillanos. Estamos en zona donde trillan los ciclistas de la zona de Mérida.


         Llegamos a una canadiense donde vemos el cauce del río Aljucén, al que bajan unos cuantos atrevidos a indagar el maltrecho terreno. 



          Seguimos adelante divisando, siempre, el margen derecho de dicho río. Algunos con muchas ganas de cruzar, pero no hizo falta. Se acaba el camino y nos desviamos hacia la izquierda para seguidamente volver de nuevo al río.



         Divisamos a lo lejos a un hombre. ¿Será pastor?, ¿será cazador?, nos preguntamos. Ninguna de las dos cosas,  resulta ser “el tío de la bara”, que nos dice que ese camino es privado y que por hoy pasa, pero otra vez que no volvamos a pasar por allí. Pues palante.



         Desviándonos poco a poco para la izquierda, dejamos el río por un camino zigzageante, que nos vuelve a agrupar en un tinao con dos cancelas. Las pasamos y nos metemos en el camino que nos conduce a dicho castillo. Una vez allí nos zampamos el tentempié, nos dopamos y tras la foto, decicimos volver por las presa de la muela.




           En la presa, pasamos por encima de la muralla, unos montados y otros andando para adentrarnos en Las Mezquitas dirección Las Mesas de Romeral. Después de coronar la cuesta, decidimos bajar por Alico por la cuesta del medio. Nos plantarnos en un pis pas en la pista del canal y para el pueblo a un buen pasito, como siempre, por la carretera de El Sajonia. Ya en el  pueblo, unos para la sede y otros a casita a descansar.

         No he dicho nada de pinchazos ni caídas, porque, como en pocas rutas, no ha habido ningún incidente.

         Sin nada más que contar, el sábado nos vemos en la jamoná.


 Crónica  Paco Cidoncha